
“Sacó un ronzal del bolsillo y le
devolvió la gabardina. Ella se puso de
cara al viento para poder abotonárselo con más facilidad. Raven guió al viejo
caballo hacia adelante.
-Ahora, señora Green, si pudiera
usted sujetarle la lengua. No se lo pediría, pero sé que usted no se asusta.
-¿Cómo...